Espeleología
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En Cuba, y en particular en las provincias de Matanzas y Pinar del Río, las cavernas tienen una belleza especial. Sin embargo las cristalizaciones que adornan el paisaje subterráneo son muy diferentes en ambas regiones.
Tampoco existe relación entre las aguas que dieron origen a las cavidades de estas dos zonas del país, además de que las rocas donde han sido cavadas datan de épocas muy distantes unas de otras.
Mientras que las cuevas matanceras se caracterizan por ser "agujeros" en el suelo de las extensas llanuras, en Pinar del Río por lo general vemos sus entradas en paredes verticales o casi en la cima de las montañas.
Cueva Pluma: Norte de Matanzas
En el interior a veces no tenemos muy clara la dirección que toman las galerías en las cuevas de Matanzas, pues en muchas ocasiones han sido formadas por la unión de varios salones irregulares creando cavidades en cualquier dirección que constituyen laberintos indescriptibles; tal vez el ejemplo más claro sea la cueva "Santa Catalina".
En Pinar del Río es otra la disposición espacial de las galerías, el agua aprovechó las enormes fallas y grietas de la roca caliza para disolverla y crear túneles rectos que al interconectarse forman inmensas redes de varios kilómetros. Estas cavernas llegan a ser tan largas que para explorarlas hay que hacer campamentos en su interior. Con toda seguridad se puede decir que aún quedan kilómetros de galerías inexploradas, sitios donde el hombre nunca ha llegado.
Una de las joyas de la Espeleología cubana es la mundialmente conocida estalagmita de la cueva Martín Infierno, con las dimensiones de un edificio de 20 pisos es la más grande del mundo. Por su tamaño (67m de altura y 30m de diámetro) observarla en su totalidad se vuelve complicado, pues la iluminación que usan los espeleólogos normalmente no es suficiente. Además, está ubicada en un salón al final de la cueva donde se hace necesario el uso de cuerdas.





